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Reverdecen la ciudad con Internet de las Cosas, murales y azoteas verdes

 

Avance. Investigadores y emprendedores llevan emplean nuevas tecnologías para monitorear en tiempo real variables ambientales que influyen en el crecimiento y supervivencia de los vegetales utilizados en estos muros y azoteas verdes

ANTIMIO CRUZ


Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Colegio de Posgraduados y emprendedores mexicanos de PYMES como Generación Verde construyen azoteas y muros verdes, vigilados con tecnología que puede ser manejada a distancia y que forma parte de la corriente de innovación llamada Internet de las Cosas, la cual ya se aplica a cultivo de invernaderos y otro tipo de parcelas agrícolas. 

“En este esfuerzo están ocurriendo dos cosas que son importantes: por una parte está la adopción de nuevas tecnologías que permiten monitorear en tiempo real variables ambientales que influyen en el crecimiento y supervivencia de los vegetales utilizados en estos muros y azoteas verdes. Pero por otra parte, en México también estamos trabajando estos proyectos por medio de lo que conocemos como Ciencia colaborativa, que consiste en aprovechar los conocimientos de diferentes investigadores e instituciones para que en el reverdecimiento de las ciudades se usen plantas que reflejen nuestra biodiversidad”, explicó en entrevista el maestro Jorge Alberto Escutia Sánchez, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Los murales y azoteas vivos son producto de una corriente de pensamiento y acción que se llama Naturación. En la Ciudad de México existen desde pequeños murales de dos metros cuadrados, hasta retablos verticales de 40 metros cuadrados.

“Cuando decimos que ya se realizan proyectos dentro del campo de Internet de las Cosas nos referimos a que los proyectos más recientes de azoteas y muros verdes ya incluyen sensores de temperatura, humedad y radiación que pueden ser vigilados a distancia, gracias a que esos sensores están conectados a internet. De este modo pueden vigilarse y cuidarse varios jardines o muros verdes desde un punto remoto”, explica el ingeniero Ulises Martínez Gibón, director general de Generación Verde, una empresa surgida en la incubadora de empresas de base tecnológica de la UNAM.

Entre los ejemplos más recientes de esta línea de trabajo, conocida internacionalmente como Naturación de las ciudades, están dos muros verdes de la Escuela de Ingeniería Militar, de la Secretaría de la Defensa Nacional, y los muros verdes que se construyen para las nuevas líneas del Metrobús de la Ciudad de México.

“El concepto de Naturación, que se utiliza en la literatura científica, se refiere a un sistema completo que permita sobrevivir a las especies vegetales que se usen para reverdecer a las ciudades. No se trata solamente de colocar plantas y dejarla a que crezcan solas”, dice Ulises Martínez, quien ha sido protagonista de las diferentes etapas de evolución de las azoteas y muros verdes en México. Hoy, gracias al trabajo de Generación Verde existen más de 5 mil metros cuadrados de azoteas y muros verdes en el centro del país. 

“En el caso de las azoteas verdes, está bien documentado que cumplen varias funciones para el edificio donde son colocadas; no sólo sirven como reguladoras de temperatura, al absorber parte de la radiación, sino que también pueden convertirse en una especie nueva de reservas naturales, Por ejemplo, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) está impulsando la formación de azoteas verdes para polinizadores; pero también hay otros esfuerzos, como los del Colegio de Posgraduados, para crear Jardines Vernáculos, con especies vegetales nativas de México; por ejemplo, los agaves”, añade en conversación telefónica el maestro Jorge Escutia.

GÉNESIS DE LA NATURACIÓN. Los proyectos de reverdecimiento de espacios urbanos por medio de azoteas y muros verdes comenzaron hace más de una década. Diferentes universidades, empresas y organismos no gubernamentales comenzaron a estudiar y adoptar estos esfuerzos de naturación de muros y azoteas, como se realizaban en otros países.

“Pero el verdadero crecimiento de esta actividad en México comienza en 2010, cuando empiezan las intervenciones multidisciplinarias en las que no sólo participaban ingenieros civiles, sino que ya se incorporan expertos en agronomía, botánica y ahora en electrónica y telecomunicaciones”, dice Jorge Escutia, quien afirma que la historia de los muros y azoteas verdes en México es un ejemplo de los resultados que puede dar la colaboración estrecha entre investigadores y empresarios.

“Un ejemplo específico es la selección de plantas que se pueden utilizar. En México es muy común que nos quedemos embelesados con la belleza de algunas plantas que provienen de otras regiones del mundo, pero cuando se siembran en la Ciudad de México, las condiciones de radiación y humedad impiden que sobrevivan o hacen que se les tenga que dar un mantenimiento exagerado. En cambio, hay buena información, por ejemplo, para seleccionar flores mexicanas, como las dalias; las posibilidades de que sobreviva el jardín son mayores”, detalla el profesor universitario.

ACADEMIA Y EMPRESA. La Pyme Generación Verde, que surge en 2010 en la UNAM, opera en el barrio de Portales, de la Ciudad de México. Desde ahí han impulsado la siembra de vegetales de origen mexicano como las crasuláceas o suculentas, helechos, algunos pastos, plantas con flores como las aves del paraíso, cactáceas y algunas plantas de hojas rojas como los caladios.

“La primera venta importante que hicimos fue para el gobierno, a través de un proveedor de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Tuvo un riesgo importante porque sólo tuvimos diez días para hacer la entrega del pedido y nos pidieron dos muros verdes que, juntos, sumaban 60 metros cuadrados. Hasta entonces, nosotros sólo habíamos hecho muros de 10 metros cuadrados. Esto significa que era un proyecto que implicaba un reto muy grande pues nuestro equipo sólo estaba integrado por cuatro personas, pero sabíamos que teníamos que tomarlo para dar el salto y crecer”, cuenta el ingeniero Ulises Martínez.

Tres meses después de este primer proyecto recibieron su segunda gran solicitud y posteriormente han continuado con proyectos pequeños y grandes hasta rebasar los 5 mil metros cuadrados de superficies “naturadas” con vegetales originarios de México o adaptables a este clima, así como con sistemas de riego y soporte cada vez más eficientes y complejos.

El proyecto de instalar un muro verde no sólo consiste en seleccionar platas y tierra fértil, es necesario instalar sistemas de riego, soportes durables y también hacer cálculos para que todo el mural quede igualmente vivo y fresco y no mueran todas o algunas plantas en corto plazo.

“Ése es el problema técnico, pero al nacer una empresa aparecen otros problemas que no contemplamos los emprendedores, por ejemplo cómo se reparte el dinero. Esto es algo que parece sencillo, sobre todo cuando la empresa tiene un contrato importante, pero al momento de realizar las cosas uno se da cuenta de que una gran parte de los recursos que entran son para la operación y la ejecución del proyecto y no hay tanto dinero para repartir como podría pensarse al principio”, añade el director general de Generación Verde.

A lo largo de siete años, la empresa ha seguido con apoyo de algunas instituciones académicas, por el ejemplo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que ha financiado algunos proyectos de investigación para mejora de sus sistemas de riego.

“Tener una empresa con mejor tecnología es un paraguas muy grande que nos permite sobrevivir y ser diferentes a otras empresas que ofrecen jardines de azotea y muros verdes, pero sólo compran la tecnología a otros países y no funciona óptimamente cuando llegan a la realidad mexicana. En este caso, Generación Verde entendió que era un riesgo para su supervivencia quedarse con una sola tecnología y venderla hasta agotarla pues muy pronto la idea de las azoteas verdes se expandirá y la empresa podría quedar fuera de la competencia”, indica el maestro Jorge Escutia.

En relación con lo anterior, el académico de la UNAM indica que han seguido las investigaciones cada vez mejoran los sistema de monitoreo de la vegetación, riego y cuidado, por medio de la electrónica, celdas fotovoltaicas y vigilancia con cámaras.

“Aquí es muy importante decir que también es importante la formación de personas que sepan interpretar los datos porque la información sin analistas no sirve de nada. Si no hay analistas que interpreten los datos que estamos recibiendo en tiempo real, no se pueden tomar buenas decisiones”, dice Escutia.

Ocho años después del inicio del proceso de expansión de la Naturación en México más de 150 proyectos han sido concluidos y entregados. Estos trabajos incluyen 4 mil 500 metros cuadrados de jardines verticales y 800 metros cuadrados de azoteas verdes. Fuera de la Ciudad de México se han realizado proyectos en Acapulco, Cuernavaca, Toluca y Montecito, Estado de México.

PROSPECTIVA VERDE. Desde el punto de vista de Jorge Escutia y Ulises Martínez, actualmente ocurre en México una especie de “evangelización” sobre la necesidad de contar con más cubierta vegetal en las ciudades.

“Hablando primero del awarnes, ya hay una mayor conciencia de la importancia de las azoteas y muros verdes, a diferencia de lo que ocurría hace ocho años, cuando en México no había idea de una pared verde. El funcionamiento todavía es una incógnita y todavía no está bien comprendido. A nivel de beneficio, todavía hay problemas culturales pues si bien se sabe que la vegetación es positiva, es lo mismo que lo que ocurre con otros vegetales, cuando son compartidos o públicos no se cuidan”, narra el ingeniero Martínez Gibón.

“Quienes buscan contar con azoteas y muros verdes son aquellos que saben que la naturaleza es algo importante para ellos. En el espacio público nuevamente se presenta el problema del respeto. Algunas personas sí empiezan a tener conciencia del valor de los muros verdes y los cuidan, pero otros los ensucian o maltratan. El hecho de que sea algo atractivo, al reverdecer y hacer más fresca a la ciudad genera un movimiento, pero todavía faltan algunos años para que la mayoría de los habitantes de las ciudades mexicanas comprendan el alto valor que tiene la naturaleza para su bienestar y su supervivencia”, agrega.

Los especialistas subrayan que no basta con tener una buena tecnología, sino adaptarse a los cambios.

“Cada desarrollo tecnológico cambia el modo de trabajar y, en cierta manera, cada nueva tecnología es como si empezaras una nueva empresa. Hay riesgo pues puede funcionar y ser bien aceptada o no funcionar y ser rechazada”, indica el maestro Jorge Escutia.


Fuente:

  • Crónica: http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1094157.html

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Última actualización del sitio 22 de agosto del 2018