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Protocolos de investigación clínica, oportunidad que México desaprovecha

 

México cuenta con un área de oportunidad de enorme potencial para generar inversión, acceso a terapias de última generación y empleos de calidad. Son aquellos recursos aplicados en proyectos para probar nuevos medicamentos en pacientes antes de sacarlos al mercado.

Maribel Ramírez Coronel


México cuenta con un área de oportunidad de enorme potencial para generar inversión, acceso a terapias de última generación y empleos de calidad. Son aquellos recursos aplicados en proyectos para probar nuevos medicamentos en pacientes antes de sacarlos al mercado.

Es lo que se conoce como investigación clínica (IC), rubro por el cual muchos países compiten férreamente para atraer inversiones. México tiene amplias ventajas competitivas que están a la vista pero no ha encontrado la manera de capitalizarlas.

Por donde se le vea, sería inversión positiva si de verdad se le impulsara adecuadamente, pero es la hora en que no se ha podido detonar.

La Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) trabaja en el tema desde 2015, y todos los actores -autoridades de salud, centros hospitalarios, academia e investigadores- coinciden en que tenemos todo para hacerlo, y sería en beneficio de pacientes, centros médicos y profesionales de la salud.

El problema: la lentitud en los tiempos de aprobación que van desde que se somete el protocolo para ser autorizado por el regulador sanitario Cofepris hasta que se capta al primer paciente en un centro médico. En México este proceso tarda en promedio 255 días, mientras que los países con mejores resultados tardan 120 días (menos de la mitad) como es el caso de Japón y Australia.

Australia tiene 25 millones de habitantes (un quinto de la población de México) y recibe tres veces más protocolos clínicos. Es decir, no tiene tantos pacientes como nosotros, pero sí ha logrado un sistema ágil de aprobación y ello le permite que sus centros médicos reciban muchas inversiones para probar terapias.

De hecho, la competencia por atraer recursos de investigación clínica ha arreciado en el mundo y ello ha ido bajando los tiempos de arranque de protocolos en muchos lados. América Latina busca entrar con mayor fuerza en esa competencia. Argentina o Colombia están cambiando su reglamentación para acelerar esos procesos.

En México las cabezas de AMIIF, su presidenta Ana Longoria y su director general Cristóbal Thompson, están empeñadas en no soltar el tema con las autoridades. Empezando con las de Salud -el propio secretario de Salud, Jorge Alcocer, es investigador y entiende perfecto la importancia del tema y los beneficios que se consiguen-, pero también con las autoridades de la Secretaría de Economía que encabeza Graciela Márquez, y de Relaciones Exteriores, a cargo de Marcelo Ebrard.

Realmente todas las instancias ven con buenos ojos y tienen interés en detonar la inversión en investigación clínica en México. El reto es elevar la inversión que actualmente son 250 millones de dólares, y duplicarla de modo que para el 2024 sume no menos de 500 millones de dólares. Tal objetivo de duplicar esta inversión lo trae AMIIF desde hace años, y aunque avanzó, no lo ha conseguido. Hay que decir que el tipo de cambio tampoco les ha ayudado mucho.

Esos 250 millones de dólares que recibe México es una cifra ínfima, si se considera que la industria farmacéutica de innovación es el sector industrial que más invierte en investigación y desarrollo en el mundo y en nuestro país están presentes la gran mayoría de esas empresas trasnacionales.

Sólo las 15 principales farmacéuticas del mundo invierten en investigación y desarrollo arriba de 100,000 millones de dólares, de los cuales 80% se va hacia estudios clínicos. Esas top 15 farmacéuticas en 2017 invirtieron más de 170,000 millones de dólares en protocolos de investigación clínica. Pues de ese dinero México estaría en condiciones de recibir unos 2,000 millones, en lugar de los 250 millones de dólares actuales.

Para ello, el mayor objetivo AMIIF -conforme lo comunicó en una alianza interinstitucional recién firmada- es acortar los tiempos de aprobación y acercarse a los 120 días conseguidos por los mercados más atractivos en este rubro. Para eso deben correrse procesos en paralelo y que no suceda como ahora que van tocando puerta tras puerta: primero la de Cofepris, luego los comités en centros académicos y al último los hospitales donde ya trabajan con los pacientes.

En este camino AMIIF ha ubicado que lo que ha faltado es cercanía con universidades, y está buscando acuerdos con IPN, UNAM, Universidad Anáhuac, Universidad de Nuevo León, y también con estados interesados, Jalisco y Nuevo León entre ellos. 

Se entiende que en la investigación clínica los rectores de universidades y los gobernadores de estados deberían igualmente estar interesados. ¿O no?


Fuente: 

  • El Economista: https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Protocolos-de-investigacion-clinica-oportunidad-que-Mexico-desaprovecha-20190916-0013.html

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